Una historia para reflexionar
viernes, 23 de marzo del 2007 a las 13:23
El dueño de una tienda estaba colocando un anuncio
en
la puerta que decía: Cachorritos en venta".
Esa clase de anuncios siempre atraen a los niños, y de pronto un niñito apareció en la tienda preguntando:
"¿Cuál es el precio de los perritos?"
El dueño contestó: "Entre $30 y $50".
El niñito metió la mano en su bolsillo y sacó unas monedas:
la puerta que decía: Cachorritos en venta".
Esa clase de anuncios siempre atraen a los niños, y de pronto un niñito apareció en la tienda preguntando:
"¿Cuál es el precio de los perritos?"
El dueño contestó: "Entre $30 y $50".
El niñito metió la mano en su bolsillo y sacó unas monedas:
"Sólo tengo $2.37... ¿puedo verlos?".
El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió su perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba quedándose considerablemente atrás. El niñito inmediatamente señaló al perrito rezagado
que cojeaba. "¿Qué le pasa a ése perrito?", preguntó. El hombre le explicó que cuando el perrito nació, el
veterinario le dijo que tenía una cadera defectuosa yque cojearía por el resto de su vida. El niñito se emocionó mucho y exclamó:
El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió su perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba quedándose considerablemente atrás. El niñito inmediatamente señaló al perrito rezagado
que cojeaba. "¿Qué le pasa a ése perrito?", preguntó. El hombre le explicó que cuando el perrito nació, el
veterinario le dijo que tenía una cadera defectuosa yque cojearía por el resto de su vida. El niñito se emocionó mucho y exclamó:
"¡Ese es
el perrito que yo quiero comprar!". Y el hombre replicó:
"No, tú no vas a comprar ese cachorro, si si tú realmente lo quieres, yo te lo regalo".
"No, tú no vas a comprar ese cachorro, si si tú realmente lo quieres, yo te lo regalo".
Y el niñito se disgustó, y mirando
directo a los ojos del hombre le dijo:
"Yo no quiero que usted me lo regale. El
vale tanto como los otros perritos y yo le pagaré el precio completo. De hecho,
le voy a dar mis $2.37 ahora y 50 centavos cada mes hasta que lo haya pagado
completo".
El hombre contestó:
"Tú en verdad no querrás comprar ese perrito,
hijo. El nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros perritos".
El
niñito se agachó y se levantó pantalón para mostrar su pierna izquierda,
cruelmente retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró
de nuevo al hombre y le dijo:
"Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el
perrito necesitará a alguien que lo entienda".
El hombre estaba ahora
mordiéndose el labio, y sus ojos se llenaron de lágrimas... sonrió y dijo:
"Hijo, sólo espero y rezo para que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú".
En la vida no importa quién eres, sino que
alguien te aprecie por lo que eres,y te acepte y te ame incondicionalmente. Un
verdadero amigo es aquél que llega cuando el resto del mundo se ha ido.

