Mantenimiento de corales blandos y duros
Mantenimiento del coral
blando
La Sinularia es uno de los
corales blandos más resistentes y con gran capacidad para
regenerarse. Si decides introducir coral blando en tu acuario, verás
que se adapta rápidamente a las condiciones de su nuevo hogar. Si el acuario no
tiene unos parámetros perfectos, el desarrollo de este coral se frena. Sin
embargo, si la calidad del agua es la adecuada, observarás como su crecimiento
es espectacular. La situación óptima viene dada por mantener el
pH entre los 8 y los 8,3.
Recuerda que no debes someterlo a corrientes fuertes, ya que retraerían
los pólipos.
Una de las amenazas de introducir corales blandos en el acuario son las necrosis que se desarrollan por la aparición de infecciones bacterianas. Antes de que la bacteria afecte a todo el coral, limpia la zona que se haya oscurecido o, si es necesario, córtala. Tras realizar esta operación desinfecta la zona dañada y recoloca la pieza frente a una corriente de agua más elevada.
Otra de las alteraciones graves que pueden sufrir son quemaduras producidas por las lámparas que iluminan el acuario. Cuando adquieras el coral, colócalo en un lugar que no tenga una exposición directa a la luz. En unas semanas podrás ir moviéndolo de posición hasta colocarlo en la ubicación definitiva. Presta máxima atención a la salinidad, es mejor que repongas el agua evaporada diariamente en lugar de reponer un litro cada dos días; así, la variación de salinidad será perfecta. Recuerda que los corales blandos son muy sensibles a los rayos UV.
Mantenimiento de corales
duros
Si vas a construir un acuario con coral duro es
aconsejable que elijas un depósito con un volumen mínimo de aproximadamente 250
litros. Con un tanque grande te resultará más fácil mantener los
valores del agua equilibrados y luchar contra
las plagas si llegaran a aparecer.
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Muy importante va a ser la iluminación, ya que los corales producen hidratos de carbono que introducen en su organismo a partir de CO2, luz y agua. Para que se desarrollen correctamente la mejor luz que pueden recibir es la que más se asemeje al sol. Por esto, los arrecifes de coral viven en aguas luminosas y poco profundas.
Siempre que introduzcas ejemplares nuevos en una pecera tienes que hacerlo poco a poco, nunca de golpe. Es aconsejable que se realice de manera gradual para que no se alteren los parámetros acuáticos y no se afecte negativamente a otros huéspedes del acuario.



Debido a un mal manejo, es posible que se
desarrollen hipotermias, traumatismos, quemaduras o cortes de la piel. La
hipotermia es la consecuencia de un cambio brusco de
temperatura: si no mantienes su habitáculo en condiciones puede darse un proceso
de congelación en diferentes focos que acaben en gangrena, sobre todo en la
época de hibernación. Los casos de traumatismo se resuelven
quirúrgicamente, mientras que para tratar las quemaduras se
debe colocar el animal en un recipiente cubierto de compresas húmedas. Es
posible que se den complicaciones por infecciones bacterianas o micóticas. Los
cortes de la piel debemos lavarlos bien con agua oxigenada, al
tiempo que desinfectaremos la zona con iodopovidona. En caso de pérdida de
sustancia o hemorragias, hay que visitar al veterinario para realizar una
evaluación, puntos de sutura, analgésicos, antibacterianos, etc.

Tienes que alimentar bien a la hembra,
aumentando en su dieta la ración de minerales como el calcio. Aproximadamente, a
los dos meses tendrá lugar una puesta de entre 10 y 20 huevos.
Los huevos son de color blanco, pequeños y esféricos. Para mantenerlos, lo mejor
es tenerlos en una incubadora a 26-28 ºC. Si se va hacia el
mínimo, nacerán más hembras y si se mantiene la temperatura en el máximo,
nacerán más machos. Sin embargo, recuerda no bajar de 26 ºC
porque sino, no se formarán los embriones. La incubación dura
entre 60 y 70 días. Es una especie bastante prolífera, ya que
en un único año una hembra puede hacer entre dos y cinco puestas, llegando a
poner hasta 60 huevos.
Las placas óseas no forman una armadura
completa, su cuerpo es ovalado y aplastado. Las patas son
largas terminando en tres uñas muy afiladas, mientras que el cuello es bastante
largo, es por ello que hay que manejarla con mucha precaución.
En cuanto a su cabeza, ésta termina en un hocico donde se encuentran sus dos
fosas nasales. Es capaz de nadar muy rápido, debido a su ligero caparazón. Adora
el medio acuático: puede estar el 90% del tiempo en el agua.


