Perros contra el Alzheimer (continuación)
Sesiones de
trabajo
El centro 'La Pau' en Algemesí, Valencia, es
el único lugar de afectados de Alzheimer que disfruta de este proyecto en el que
los terapeutas no son médicos, sino perros. Por supuesto, siempre controlados
por docentes y supervisores. Las actividades que se realizan durante las
sesiones son actuaciones para estimular al enfermo que combinan
ejercicios mentales con ejercicios
físicos.
"Los perros han aprendido a coger objetos y dárselos a los pacientes", informa el experto, "con esto se consigue que el enfermo participe". Da igual el objeto, en ocasiones es una pelota y en otras, es un estuche cerrado cuyo interior guarda caramelos. "El animal se lo da al paciente, para que éste lo abra y le obsequie con la recompensa que hay en el interior", explica Belloch. Reiterando que este ejercicio hace estimular las manos y la mente del enfermo.
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Poco a poco, estas terapias proporcionan seguridad en el afectado. "Ver cómo le mandan cosas al perro y éste les obedece, les sube la autoestima", nos comenta el portavoz de la organización. Según van pasando los días, los ejercicios se complican para que el estímulo sea mayor. "Se enseña al perro a que cuente. Hacemos sumas simuladas y él, va ladrando por cada número que vamos sumando".
El enfermo de Alzheimer se siente aislado, no está integrado ni con su familia ni con el resto de enfermos. El can lo que consigue es "sacarle de ese encierro, les atrae recuerdos, ya sean buenos o malos. Les despierta alegría y diferentes sensaciones. En cuanto ven al animal se ponen nerviosos y están dispuestos a trabajar", afirma Belloch. La experiencia les ha enseñado que para que las sesiones sean efectivas, lo mejor es realizarlas una vez a la semana y con un solo perro. Si no, “estos pacientes caen en la monotonía”, asegura.
Adiestramiento canino
Los perros y
los voluntarios que participan en las terapias están sometidos a un
entrenamiento específico. Tienen que aprender a tratar a los
pacientes. El Presidente de la ONG Intervención, Ayuda y Emergencias nos comenta
que no se exigen razas concretas para este trabajo, sino que lo
único que se busca es que el cánido sea
tranquilo, ya que "la rapidez de reacción de
los pacientes puede asustar al animal”.
Belloch nos describe que lo primero que aprende el perro es apoyar la cabeza sobre el paciente. Es muy importante que se dejen acariciar y manipular. “Los perros pequeños aprenden a subir y a permanecer echados sobre el enfermo y, sobre todo, aprenden a dejarse manipular”, recalca Belloch, añadiendo que "la reacción que puede tener un paciente de Alzheimer es totalmente desconocida por nosotros: en un momento determinado pueden estar acariciando tranquilamente al perro y de repente abrazarle fuertemente".
"Cada perro les aporta cosas diferentes", explica Moisés Belloch a Mascotasyhogar.com. "Nosotros trabajamos con diferentes razas: Labrador, Pastor Alemán, Bulldog Francés y con perros pequeños. La raza no importa, lo importante es que el perro se adapte a lo que queremos hacer", concluye.
Muchos de los voluntarios que colaboran en este proyecto utilizan a sus propias mascotas. "Lo normal para que un perro esté adiestrado y preparado para participar en la actividad es, aproximadamente, un año”, explica el experto. "Aunque depende mucho del perro y de la facilidad de aprendizaje que posea".



