El varano - Alimentación y alojamiento
Animales voraces
Dependiendo de la
edad y tamaño que tenga tu mascota, la alimentación variará pero, generalmente,
se trata de animales insaciables. Su alimentación se centra en
insectos e invertebrados, aunque nunca rechazará ningún alimento que le
proporciones. Cuando tu varano todavía sea pequeño se alimentará de
grillos, cucarachas, saltamontes,
etc. Poco a poco, puedes ir introduciendo en su dieta los pinkis o
ratones sin pelo. Los adultos, por el contrario, comen mamíferos pequeños como
los ratones con pelo, además de otros roedores y todo tipo de
invertebrados.
A pesar, de que son animales ansiosos por alimentarse, habrá épocas en las que notes que tu varano reduce considerablemente la ingesta de alimentos. Esta situación se producirá cuando la estación es más seca. Por el contrario, durante la época de lluvias volverá a mostrar ese carácter insaciable. Si has decidido adquirir un varano como animal de compañía, es preferible que escojas un ejemplar criado en cautividad, ya que le será más fácil adaptarse a la presencia del hombre y, sobre todo, ayudarás a evitar el tráfico ilegal de los animales capturados en libertad.
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El lagarto adulto apresado en su hábitat natural presentará un comportamiento agresivo y te será bastante difícil domesticarle. No olvides que cuando vayas a manipular a tu mascota es aconsejable que estés con otra persona para que te ayude. Recuerda que estás tratando con un animal de dimensiones considerables que utilizará sus dientes, cola y garras para defenderse en el caso de sentirse agredido.
El alojamiento de tu exótico
amigo
Antes de que llegue el varano a tu hogar, es necesario que
tengas preparado el lugar dónde le vas a alojar. Dependiendo de la especie que
adquieras, las medidas del reptil oscilarán entre uno y tres metros
aproximadamente, lo que te obligará a tener un terrario de grandes
dimensiones para poder mantener a este lagarto en perfectas
condiciones. La temperatura del recinto tiene que permanecer
constante a 28º C durante las horas del día, y entre los
24º C y los 28º C por la noche.
Para iluminar el habitáculo puedes contar con
tubos fluorescentes que, además de dar luz, proporcionarán al animal la
radiación ultravioleta que necesita para poder sintetizar vitaminas
a través de la piel. Tienes que saber que el periodo de luz que
precisa es de unas 14 horas al día, pero tendrás que ir
reduciéndolo durante el invierno.
Generalmente, el terrario deberá imitar al máximo el hábitat natural de tu nuevo inquilino. Pero a la vez, cuanto más sencilla sea la ornamentación más cómoda te será la limpieza del mismo. Obligatoriamente, tienes que facilitar a tu mascota un refugio donde pueda descansar y sentirse protegido, además de un recipiente de agua para que beba y otro para que pueda bañarse. Tienes que cubrir la parte inferior del alojamiento con guijarros de río. También, es aconsejable que haya piedras sobre las que el varano pueda recostarse y, al menos, una rama bastante gruesa para que pueda trepar.

